El Pelourinho, en Salvador, es el lugar que mejor define a la capital bahiana. La plaza, en la que nunca faltan cuadrillas de niños tocando los tambores, es uno de esos lugares que siempre te acompañan en la memoria. Toma el nombre de la estaca que te encuentras en medio de ella, el pelourinho, que es donde ataban a los esclavos para castigarles públicamente en los tiempos de la dominación portuguesa.
El Pelourinho ha pasado por todas las etapas posibles: fue un importantísimo mercado de esclavos en la época colonial, luego se convirtió en una zona de marginación en el más puro estilo Barrio Chino (que no falta en ningún puerto importante), hasta que finalmente, desde hace unos años, se ha convirtido en el centro cultural de Salvador y en su escenario urbano más exportable y destacable. ¿Las razones? Principalmente, la contribución de las autoridades, a la presencia constante de grupos de percusionistas y de una excelente conservación de las construcciones coloniales heredadas de cuando Salvador fue capital del Brasil colonial portugués (el centro de Salvador está reconocido como Patrimonio de la Humanidad y Centro Cultural Mundial).
Hoy, en esta explanada amplia, empedrada y en pendiente, puedes tomar un jugo de naranja o una Brahma bien fría en la cafetería de lo que fue la casa del premio Nobel Jorge Amado y, desde el pasado día 12, averiguar todo sobre la música negra en el Centro de Músicas Negras, un centro cultural financiado por Carlinhos Brown. Todo, acompañado del ruido acompasado de los tambores. La experiencia viajera es de las que no se olvidan. ¡Resulta imposible no caer hechizado en el Pelourinho de Salvador de Bahía! ¿Porqué no lo compruebas en primera persona aquí?


Clemente Corona







Y baliar samba todo el día… eso sí que son unas vacaciones.
Comentario de Ramón — 30/11/2009 @ 13:42
Cuidadín, cuidadín, no os aconsejo callejear lejos de las zonas más turísticas y menos de noche. Por lo demás si realmente quieres conocer Brasil no te puedes dejar de visitar Salvador de Bahía.
Comentario de Rasputín — 30/11/2009 @ 13:45
Samba y caipiriñas. Eso sin olvidarnos del caracter amable y alegre de los brasileños. Para que pedir más!!!
Comentario de Maria — 30/11/2009 @ 14:21