Lisboa 48 horas
Asequible en kilómetros, accesible para todos. Portugal está tan cerca como un vecino. Descubre su capital, Lisboa, en un fin de semana largo y no pases por alto el Castillo de San Jorge, Sintra ni la torre de Belem.
Por Javier Olivares
Parece hecha por y para andarines. Siete colinas y tantos tesoros que apenas el tranvía 28 –disecciona la ciudad– es capaz de abarcar tu propia curiosidad.
Viernes. Tras visitar el Castillo de San Jorge, el pasado morisco de Alfama invita a tomar un oporto –o un chupito de ginjinha– en cualquier tasca. En pleno descenso pedestre puedes cenar en Chapitó, con vistas al Tajo –Tejo, en portugués– y espectáculo circense en vivo. Tras la cena es muy agradable el paseo hasta la plaza de Restauradores.
Sábado. Es hora de buscar nuevas referencias. El tren a la monumental Sintra sale de la plaza del Rossio. Cuesta menos de 2 euros. Los mejores restaurantes están cerca de la estación. De regreso a Lisboa, un poco de shopping en los almacenes del Chiado y la Rua Augusta. Toma el elevador de Santa Justa, inspirado en Eiffel, antes de probar café en el Brasileira, tan típico que sedujo al mismísimo Pessoa. Pide una bica –café en taza– y un pastel de belem.
Domingo. El autobús 27 te acerca hasta la torre de Belem y el Monumento a los Descubridores. Del centro, te queda el Bairro Alto. ¿Por qué no en el funicular que sale de Restauradores? Nada más bajarte de él, a la derecha, el mirador, y la copa en el Pavilihão Chinês.
La cena del sábado: decide entre el Mercado do Peixe, en Monsanto, y Bica do Sapato, el restaurante de John Malkovich. Triunfo seguro.
Si dispones de otro día, acércate a la playa de Costa Caparica. Sólo coincidirás con lisboetas.
Aparte. En Avenida Defensores de Chaves. Excelente picanha y las mejores kaipiroskas.
Datos básicos de Portugal
La moneda
Conversión: 1 EUR = 1.00 EUR
El Idioma
Portugués
El Tiempo en Lisboa